Más de CUARENTA REGIONES EUROPEAS han acordado crear un sello común para los alimentos libres de organismos modificados genéticamente (OMG). Inicialmente el País Vasco ha asumido la presidencia de esta iniciativa (Regiones Libres de OGM).
Según declaraciones de representantes del gobierno vasco recogidas en la publicación CONSUMER.es, "la creación de esta etiqueta supone un importante avance en la lucha contra los transgénicos y contra los “lobbys” económicos que presionan para su utilización" y "constituye un hito en la cooperación europea que un grupo tan numeroso de regiones creen un elemento identificativo común dirigido a los consumidores y que trabajen juntas para establecer pliegos comunes para su utilización".
Los participantes en la reunión también han acordado exigir a la Comisión Europea que en el libro verde de producciones autóctonas y de calidad se incluya el requisito de excluir las producciones de alimentos transgénicos.
Recuerdan que la protección de la biodiversidad y de las producciones autóctonas "es responsabilidad de todos los gobiernos y que es inviable la coexistencia entre cultivos transgénicos y no, debiendo establecerse normativas no para permitir la producción de transgénicos, sino para proteger las producciones tradicionales y ecológicas".