China se encuentra sacudida por el escándalo que surgió la semana pasada a raíz de la contaminación de leche infantil con melamina, un producto químico cristalino capaz de dar más consistencia a los líquidos.
Las últimas cifras hablan ya de más de 1.200 bebés afectados por los cálculos renales que causa este tóxico; de ellos, dos han fallecido en la provincia rural de Gansu y otros 53 se encuentran en estado crítico.
Este lunes, el gobierno confirmó que al menos 10.000 bebés, sobre todo de familias pobres en áreas rurales, podrían haber consumido leche de la marca Sanlu, inicialmente la única afectada; aunque los últimos datos conocidos hacen temer que la catástrofe sanitaria sea aún peor.
Sanlu ya ha retirado más de 8.000 toneladas del producto contaminado, toda la producida antes del 6 de agosto.
La investigación iniciada por las autoridades chinas a raíz de esta crisis alimentaria ha permitido detectar melamina en el 20% de las 109 firmas analizadas. Al menos en los lotes de 22 compañías se ha detectado este compuesto tóxico, según ha asegurado el organismo chino encargado de la vigilancia y seguridad alimenticia.